Vuelos a la Nueva Tierra

Este libro es la descripción, verbal y gráfica, del gran despertar del hombre de la profunda “noche” de la inconciencia en la cual se encuentra sumergido, a la luminosa promesa del “tercer día”, cuando, rompiendo la cáscara de su “yo”, se eleva en alto “vuelo” hacia el encuentro consigo mismo en su verdadero Ser.

“Volar” es, pues, sentirnos atraídos por un centro más poderoso que nuestro pequeño centro provisional (el “yo”), más poderoso porque es más real.

Ediciones “el hombre nuevo”, Caracas 1986. Pp.112, 20.5 x 13.5.

Preguntas y respuestas

De la persona que escribió el libro

Al escribir este libro “Vuelos a la Nueva Tierra”, sus preguntas y respuestas, sólo me ha movido un interés: que tú puedas, por lo menos, “vislumbrar” desde ahora la “Nueva Tierra”, gozando por anticipado de un “Paraíso” de eterna felicidad que llevas en ti mismo y que podrás disfrutar más allá de ti mismo y en todo cuanto te rodea, alcanzando una Paz y Felicidad que con nada de este mundo se puede comparar.

(Extracto de Josefina a la introducción del libro)

 

Los “vuelos” a la “Nueva Tierra”

Estos “vuelos” son estados de Conciencia. “Estado de Conciencia” no es conocimiento, es “interiorización”: ser uno mismo en cada acto, ser siendo en el hacer y no el “yo” haciendo sin ser.

Son cuatro “vuelos” y un solo “Vuelo”:

El primer “vuelo” es cuando el ser humano conoce sus egos y se encuentra en el vacío de su nada.

El segundo “vuelo” es cuando el ser humano conoce su nada y saliendo del “mundo” del yo-ego se orienta a la negación de sí mismo por los otros.

El tercer “vuelo” es cuando el ser humano se ha decidido a morir a sí mismo una vez que descubre lo Divino en sí mismo o en otro.

El cuarto “vuelo” es cuando el ser humano toma conciencia de la Libertad en la Unidad de su Ser, la Voluntad, y se niega a sí mismo orientán- dose irreversiblemente a lo Divino.

La “Nueva Tierra” se vislumbra en el segundo “vuelo”.

Cada uno podrá darse cuenta del estado de Conciencia en que se encuentra a medida que medite y compruebe en su vida, en sí mismo, en sus reacciones ante las demás personas, ante las diferentes circunstancias y en su obrar diario lo que en estas páginas se dice.

Es necesario ser muy sinceros consigo mismos para no caer en una ilusión pensando que pueden realizar el cuarto “vuelo” cuando todavía están adheridos a la cáscara , el yo-ego.

Dejar la “cáscara” antes del tiempo necesario, como también quedarse en ella después del tiempo necesario, es quedarse huero.

Desprenderse de la “cáscara”, el “yo”, son los estados de Conciencia, “los vuelos”.

Soltar la “cáscara” no es asunto nuestro, es una consecuencia que se realiza después del cuarto “vuelo”.

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