Josefina Chacín Ducharne

Una vida entregada a la Voluntad Divina

 

Josefina Chacín Ducharne, la esclava del Señor, portadora del “Mensaje a los hombres de la Nueva Tierra”, nació el 22 de marzo de 1920 en la Isla de Trinidad, hija de padres venezolanos, primogénita de doce hijos, ocho mujeres y cuatro hombres. Desde hacía algunos años sus abuelos maternos se habían exiliado en la Isla por causa de persecución política. Recién nacida fue traída por sus padres a Venezuela y se crió en una hacienda en el Delta del Orinoco, en una región selvática y con rudimentarios medios de comunicación; permaneció en el campo hasta los diecisiete años, por este motivo nunca realizó estudios escolares y académicos, no obstante, era una persona que se desenvolvía con mucho acierto y eficiencia en el ambiente de entonces. Aunque fue bautizada católica desde los ocho días de nacida, nunca practicó ésta ni ninguna otra religión ni tenía conocimientos o aspiraciones de tipo religioso hasta el año 54, después que tuvo la experiencia del Ser, que fue cuando comenzó a practicar la religión católica, práctica que duró 20 años. Ella dice que desde pequeña tenía una gran claridad de conciencia y por ella se regía, sintiendo un gran amor por la verdad. El año 1937 su padre tuvo que encargarse de la administración de una finca que pertenecía a la familia Ducharne, en Cristóbal Colón, Golfo de Paria, Estado Sucre, donde permanecieron algún tiempo. Habitó más tarde con toda la familia por pocos años en Güiria, también Estado Sucre. Luego se trasladaron todos a Caracas, la capital. A los veintisiete años levantó una industria para atender a las necesidades de la familia después que murió su padre.

  A los treinta y cuatro años, el 22 de agosto de 1954, estando en Caracas, en su casa de familia en La Florida, fue súbitamente sorprendida por la presencia del Ser, que de una vez le brindó una comprensión total y absoluta de lo que es la existencia. Dicho con sus palabras: se dio en ella la toma de conciencia del TODO y de su nada. El Ser mismo se hizo presente a su conciencia y la iluminó, dándose un cambio de valores en su vida.

A partir de entonces Josefina se entregó íntegramente a la Voluntad Divina, a la presencia del Ser, guardando en su corazón la experiencia vivida en lo más profundo de su ser, experiencia de su TODO y su nada. En 1956, estando en Roma, se le manifestó la presencia del Ser en la persona de Jesucristo, con quien se sintió totalmente identificada; comprendiendo más tarde en ese hecho que el Ser de la Naturaleza Humana y de todo ser humano era Ése mismo que a ella se le había revelado a su conciencia como su TODO y el único que “ES”. Desde ese momento el Ser no fue para Josefina algo abstracto sino lo más concreto de su vida.

Durante nueve años, desde 1954 a 1963, fue instruida a través de sucesivas revelaciones, especialmente de Jesucristo y la Virgen María, haciéndose cada vez más clara a su conciencia esa presencia del Ser en ellos como su TODO. Tiene especialísima importancia el encuentro que tuvo con Jesucristo en 1956 para llevar a los hechos la toma de conciencia del TODO y de la nada. El ejemplo de vida de Jesús, la negación propia, ha sido y continúa siendo el eje central de su vida.

Josefina ha publicado varios libros, todos ellos recibidos por revelación en diferentes oportunidades en el proceso de conciencia que se ha ido dando en su vida: “Yo” en Cristo Resucitado (publicado en 1967); Peregrinación del Pueblo de Dios (1968); Viviendo el Evangelio (1971); Peregrinación del Pueblo de Dios, Explicación de los Grabados,  (1971);  La “Nueva Tierra” del hombre nuevo (1977); La Biblia y el Mensaje a los hombres de la “Nueva Tierra” (La Historia del Universo y el Origen del Hombre) (1984); Mensajes de Vida (1985); Vuelos a la Nueva Tierra (1986); LA MUJER: ayuda, tentación y complementaridad del hombre (1988); en 1987 se publicaron tres entrevistas que se le hicieron; una sobre la “Experiencia” del Ser; otra Sobre el Dogma Cristiano; y la tercera Sobre el Apocalipsis de San Juan. Algunos de estos libros han sido traducidos al inglés, italiano, francés. Josefina, como ella misma lo expresa, nunca se ha sentido autora de los libros que ha escrito por ser fruto de revelaciones recibidas del Ser, por eso no aparecen con su nombre sino más bien con el nombre de la persona que los presenta. Algunos de estos libros están firmados por ella como la esclava del Señor, nombre que le fue dado por Jesucristo en una revelación.

  En torno a Josefina y al Mensaje recibido por ella se ha formado una colectividad que vive en la Granja Hogar Los Peregrinos, en San Diego de Los Altos, Estado Miranda, Venezuela. En esta colectividad hay gente venida de diferentes países, que se ha sentido atraída por el Ideal de vida contenido en el Mensaje; personas de México, Italia, Estados Unidos, España, Portugal, Colombia, Costa Rica, Nicaragua, Jordania y naturalmente la mayoría de Venezuela*.

   A mediados de los años 70′ varias familias atraídas por su ejemplo de vida expresaron el deseo de vivir junto a ella en colectividad a fin de poner en práctica el Ideal de vida del Mensaje. Acordaron comprar un terreno en las afueras de Caracas que más tarde se llamó “Granja Hogar Los Peregrinos”. Con el tiempo, muchas otras personas y familias se les unieron, no sólo provenientes de Venezuela, sino de otros países: México, Estados Unidos, Italia, Tierra Santa… Al crecer la colectividad, otros lugares en Venezuela y en otros países surgieron con el mismo fin. El principio básico de la Colectividad que se formó espontáneamente en torno a Josefina Chacín Ducharne fue, desde sus comienzos, la fidelidad a la propia conciencia a traves de la negación a toda forma de egoísmo, respetando la libertad y conciencia de los otros en el esfuerzo de centrar la propia vida en la Voluntada de Dios, a ejemplo de Jesucristo:

“El que quiera venir en pos de mi, nieguese a sí mismo, tome su cruz y sigame”, excluyendo toda forma de institucionalización  jurídica o religiosa y el rechazo consciente de cualquier clase de proselitismo.

En el seno de la Colectividad, Josefina fue la madre amorosa totalmente dedicada a pequeños y grandes, satisfaciendo sus necesidades, desde sus inquietudes internas hasta los pequeños detalles de la vida diaria. Ella tenía el don especial de traducir las más elevadas enseñanzas en formas concretas y simples de la vida práctica. Su destacada personalidad y su profunda y sencilla sabiduría tocaron la vida de muchas personas, más allá de la Colectividad, a través de contactos personales y una nutrida correspondencia.

   Sus últimos veinticinco años de vida estuvieron marcados por crecientes padecimientos que ella aceptaba con paciencia y fortaleza como parte de su entrega a la Voluntad Divina, viéndolos como un regalo de Dios para ayudarla a encarnar el Mensaje que ella sentía que debía transmitir más con su vida que con sus palabras. No obstante su continuo sufrimiento y su constante atención a las muchas personas que acudían a ella, siguió desplegando una fructífera actividad, escribiendo muchos otros libros con ulteriores comprensiones y elucidaciones acerca del Mensaje.

   El 4 de enero de 2007, a los 86 años de edad, Josefina fue llamada a su eterno descanso en el Señor, dejando un ejemplo de total correspondencia entre sus palabras y su vida, siempre fiel a su misión de entrega incondicional a la Voluntad Divina. Vivió hasta el final la conciencia de su “nada con relación al Todo” que se dio en ella desde su experiencia primordial.  

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