Libros de J.R. Guillent Pérez

Un Caso de Conciencia en Jerusalén 1982

Una defensa a fondo de lo más preciado que lleva el ser humano en sí mismo, su LIBERTAD.

Costa Amic Ediciones, México 1984, pp. 264, 20.5 x 14

• Sinopsis

La mente es un instrumento muy útil al ser humano en su quehacer diario, en su lucha por resolver sus problemas subsistenciales, en su evolución natural; en fin, en el caminar hacia su Realización. En la evolución de la especie, muchos se han abocado a fondo al cultivo de la mente en sus diferentes aspectos: memoria, imaginación, afectos, pensamiento racionalcientífico, llegando al hurgar, en una afanosa búsqueda, los aspectos más profundos de aquella. Pero otros seres humanos Realizados, como lo han sido Buda, Parménides, Lao-tsé, Jesús de Nazareth, Mahoma, Francisco de Asís, etc., han sabido superar la trampa que la misma mente significa –cuando se la erige en rectora del hombre–, a través de una toma de conciencia lúcida de la necesidad de trascender los límites de lo puramente humano o angélico, para establecerse en lo propiamente Divino. Este trascender del místico, del avatar, del iluminado, lleva a los terrenos de la “Nada”, terreno vedado a los dominios de la mente, campo ignorado para el hombre esencialmente identificado con lo natural e histórico. La “Nada” es la gran liberadora: es el inefable NIRVANA alcanzado por Buda, donde todo deseo es trascendido, y donde el mismo yo-ego desaparece. Es lo que dice Jesús al hombre de nuestros días: “El que quiera venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz de cada día, y sígame”.

J.R. Guillent Pérez, profesor de filosofía del Instituto Pedagógico y de la Escuela de Letras de la Universidad Central, dedicó más de 30 años de su vida a la investigación sobre el tema de la diferencia ontológica y la preeminencia del Ser, siendo este libro su último escalón de una serie de publicaciones sobre ese tema. Con este libro, La Mente, La Nada, El Ser, se da en Guillent un efectivo compromiso existencial; pues en un vuelco total de su vida, comienza a hacer práctica lo que para otros filósofos y teólogos contemporáneos ha sido puramente especulación intelectual. Así Guillent se vincula y llega a formar parte de una colectividad que se ha compenetrado con el Mensaje a los hombres de la “Nueva Tierra” y con la toma de conciencia que se ha dado en la persona que lo recibe, toma de conciencia de la NADA: único camino de realización del hombre.

Además, La Mente, la Nada, el Ser, es una voz de alerta sobre los a que está expuesto el hombre de hoy al incursionar por los senderos de la mente. Por un lado, aquellos que en su afán de búsqueda hacen contacto con las entidades del mundo invisible corren el peligro de quedarse atrapados por esas entidades; pues éstas, a través de los diversos poderes que ofrecen, desvían al buscador de la Verdad del camino de la NADA, de la negación propia. De otro lado, están los manipuladores de la mente, quienes con diversas técnicas, tales como el lavado cerebral, la “desprogramación”, las oraciones esotéricas, etc., retienen al buscador auténtico manteniéndolo en la prisión de los intereses egolátricos. Ejemplo de estos manipuladores son las sectas religiosas, que con tanta abundancia proliferan en nuestros días. También se insiste, en este libro, en denunciar la infidelidad de las grandes religiones tradicionales, las cuales a través del culto religioso, no han hecho sino fortalecer al yo-ego, y de este modo le han dado la espalda a la Verdad revelada en los Libros Sagrados.

Es, en fin, este libro, una defensa a fondo de lo más preciado que lleva el ser humano en sí mismo, su LIBERTAD; Libertad que no es sinónimo de libertinaje ni libre arbitrio; Libertad que radica precisamente, en la posibilidad inherente al ser humano de optar por la NADA, para así realizar en sí mismo la conciencia del TODO, del SER, de DIOS, la conciencia Crística.

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