Peregrinación del Pueblo Dios
Es la historia del hombre desde su concepción en el seno de Dios, su proceso evolutivo hasta alcanzar la conciencia de su Ser en el Paraíso, su salida por el pecado y su peregrinar de retorno hacia Dios, su Ser. Ejemplarizado este peregrinar en la peregrinación del Pueblo de Israel a través del tiempo en su recorrido desde la salida de Egipto hacia la Tierra Prometida.
siete cabezas
Peregrinación del Pueblo Dios
• Datos de Edición
Primera Edición
“Peregrinación del Pueblo de Dios”.
TIPOGRAFIA HISPANO-ARABIGA,
Arzobispado de Tánger, Tánger 1968.
“Peregrinación del Pueblo de Dios-Explicación de los Grabados”.
TIPOGRAFIA HISPANO-ARABIGA,
Arzobispado de Tánger,
Tánger 1971.
Editado en español (edición original)
y en italiano.
Nota: El libro “Peregrinación del Pueblo de Dios” se termino de escribir en Jerusalén, Tierra Santa, el 16 de marzo de 1967, y el libro “Peregrinación del Pueblo de Dios-Explicación de los Grabados” en Belén, Tierra Santa, el 15 de enero de 1969
Segunda edición
(Fusión de los dos libros anteriores)
Ediciones “el hombre nuevo”,
ACCION Y VIDA,
Caracas 1995.
Editado en español (edición original)
y en inglés.
Dos volúmenes y una carpeta
con 13 grabados a todo color.
Pp. 760. Cada volumen 13.5 x 20.5;
la carpeta de grabados: 24 x 32.
Nota: La segunda edición, fusión de los dos libros anteriores, se terminó de revisar en Río Chico, Estado Miranda, Venezuela, el 23 de julio de 1994.
Peregrinación del Pueblo Dios
•Abre este libro
La vida del Hombre es el gran retorno al seno de donde brotó, Dios.
El Hombre es “Adán”, eres tú, soy yo, es el otro; es la Humanidad, pero la Humanidad en que tú eres tú, y yo soy yo, y el otro es el otro.
La Humanidad es ese arenal inmenso de innumerables granitos de arena que aportan su diminuta masa para dar cuerpo a esa inconmensurable extensión, en la cual, sin embargo, cada uno conserva su individualidad y personalidad inconfundible.
La vida del Hombre es la historia del Hombre. La historia del Hombre es la cinta de lo circunstancial, contingente y anecdótico que se produce en tus días, en los míos, en los del otro: son esos pocos años de nuestra incorporación al fluir de las cosas.La historia del Hombre es también más que eso: son los días de tu existencia sumados a los días de las generaciones que antes de ti fueron y serán después de ti, de mí y del otro. Pero todavía es más: la historia del Hombre son esos millones de siglos que se hunden en el nebuloso crepúsculo de las edades cosmogénicas y geológicas, durante los cuales el Hombre fue “tomado” y plasmado de la tierra (Gen. 2,7; 3, 19); en esa angustiosa gestación de milenios de la “Madre Tierra”, en la que en un supremo esfuerzo paría para Dios el “hombre de la tierra”, en quien Yahvé Elohim infundiera un “soplo de vida” del mismo Dios.
…El hombre, porque es pequeño y de campo visual muy reducido, habla de tiempos y de edades, corta en pedazos la existencia de los seres, y aun de sus días fugaces, para poder abarcarla a trozos sucesivos. Habla de eternidad y de tiempo, de prehistoria y de historia, de historia antigua y moderna, de tiempos pasados y futuros.
...El hombre, porque es pequeño y de campo visual muy reducido, habla de tiempos y de edades, corta en pedazos la existencia de los seres, y aun de sus días fugaces, para poder abarcarla a trozos sucesivos. Habla de eternidad y de tiempo, de prehistoria y de historia, de historia antigua y moderna, de tiempos pasados y futuros.
El circuito total de la “historia” del Hombre, como la de cada hombre, se abre en Dios y se cierra en Dios, pero a lo largo de todo su camino transcurre también en Dios. Por eso para Dios no hay tiempo, ni edades, ni “historias”: No hay más tiempos que la eternidad, no hay más edades que la de Dios, no hay más historias que la Suya propia. Allí todo se reduce a una unidad indivisible e inviolable.
La “historia” en el circuito del gran retorno del Hombre no es la historia del Hombre. Es la historia de Dios en relación al Hombre. Una historia que Dios mueve y que se mueve en Dios. De ahí el hilo conductor uniforme y constante que da unidad perfecta, dentro de una evolución homogéneamente progresiva, a todo eso que la limitación humana reparte entre eternidad y tiempo, pasado y futuro, antiguo y moderno, Viejo Testamento y Nuevo Testamento. El plan de Dios es único, y es también UNICO el que lo ejecuta.
Aquí está el secreto de la armonía de dinámica continuidad en las páginas bíblicas que se abren al lector después de este ensayo de introducción. Míralas y leélas desde esa punta de la eternidad en que Dios las “escribió”, y descubrirás su misterio. Y este descubrimiento te dejará sabor a vida.
Enmanuel Miguens
Peregrinación del Pueblo Dios
• Grabados
El ser humano a medida de que va tomando conciencia de la Realidad Divina que lleva en sí mismo se hace intelectualmente una imagen de esa Realidad y comienza a adorarla fuera de sí mismo convirtiéndola en su Dios: el único DIOS verdadero en Quien se llega a la Unidad con el Ser que “ES” y a la Realización de sí mismo (del ser humano) en El.
De acuerdo al grado de evolución y al estado de conciencia en que nos encontramos así es la Imagen y el concepto que nos hacemos del Dios a quien adoramos; de este modo nacieron las diferentes Religiones.
Los ángeles están presentes por acción en el ser humano, como Luz o como Tinieblas, como “Bien” o como “Mal”, y cada ser humano de acuerdo a su grado de evolución y a su estado de conciencia tiene su propia “experiencia”, la cual sólo se puede expresar en “imagen” y no se puede “conocer” por conocimiento intelectual sino por “vivencia interior” solamente.
Cuando comenzamos a tomar conciencia de Dios fuera de nosotros mismos, lo vemos como Creador y a El atribuimos toda la Creación; progresivamente después lo vamos relacionando con todos los actos de nuestra vida hasta llegar a tomar conciencia de El en nosotros mismos. Esto es lo que fue dándose en el pueblo de Israel hasta culminar en la manifestación de este último estado de conciencia en Jesús: el Cristo. Esta es la “peregrinación” del hombre hacia su Realidad Divina, peregrinación que está ejemplarizada en el pueblo de Israel y contenida en las Sagradas Escrituras, la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento.
Todo esto está representado en estos grabados que pertenecen al libro “Peregrinación del Pueblo de Dios”.
Peregrinación del Pueblo Dios
Acerca de los Grabados
«En los grabados que tenéis a la vista se encuentra toda la obra de vuestra salvación. No es con una ojeada de curiosidad como podréis captar la esencia vivificadora que ese plan divino encierra. No. Eso sería perder el tiempo y haceros más responsables aún. Las cosas de Dios no se toman superficialmente, porque lo que es Vida podéis convertirlo en muerte para vosotros. Las cosas de Dios debéis tomarlas con la simplicidad del niño y la profundidad del sabio, que desea “conocer” para alcanzar sabiduría. Y “sabio” es aquel que está convencido de que no sabe nada y siempre tiene su mente y corazón abiertos para recibir la sabiduría, no importa de que boca sale. Quien tiene sed de Dios conoce dónde está la “Sabiduría” y sabe quedarse con ella y desechar lo demás». (Tomado de un Mensaje de la Stma. Virgen)
Peregrinación del Pueblo Dios
• Extractos
Peregrinación del Pueblo de Dios contempla la historia de “el hombre”, el único, en ese estado de Conciencia de la Unidad en su Ser, en sí mismo y en armonía consigo mismo, en quien y para quien fueron creadas todas las cosas: «Cuando creó Dios al hombre le hizo a imagen de Dios. Hízolos macho y hembra, y los bendijo y les dio al crearlos el nombre de Adán» (Gén 5, 1-2).
Lo vemos en su doloroso “peregrinar” después de haber caído en la inconciencia de la multiplicidad de sí mismo, en una lucha constante consigo mismo, por haber perdido el centro en su Ser, cayendo en el egocentrismo, hasta su retorno en Jesucristo, quien, por la negación de sí mismo, se centra en su Ser y vuelve a ser “el hombre”: «¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Las palabras que yo os digo no las hablo de mí mismo; el Padre, que mora en mí, hace sus obras. Creedme que yo estoy en el Padre y el Padre en mí; a lo menos creedlo por las obras» (Jn 14, 10-11).
La historia de ese “hombre”, el único, que, en la multiplicidad del yo, eres tú, soy yo y es el otro, está ejemplarizado en la historia del “Pueblo de Dios”, en la Biblia, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, concretándose en los acontecimientos que se han dado en el pasado, se están dando en el presente y se darán en el próximo futuro. Acontecimientos que deben revelar a cada uno el estado de conciencia en que se encuentra, porque termina el “tiempo” para el ser humano y cada uno debe consumar su elección: retornar a la Unidad de su Ser en “el hombre” o afirmar en sí mismo la inconciencia en la multiplicidad del yo, quedando como rama desgajada del “árbol de la Vida”: «Como el sarmiento no puede dar mucho fruto de sí mismo sino permaneciere en la vid, tampoco vosotros, si no permaneciereis en mí. Yo soy la vid. Vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada; el que no permanece en mí, es echado fuera, como el sarmiento, y se seca, y los amontonan y los arrojan al fuego para que ardan» (Jn 15, 4-6).
Peregrinación del Pueblo de Dios es la historia del hombre desde su concepción en el seno de Dios, su proceso evolutivo hasta alcanzar la conciencia de su Ser en el Paraíso, su salida por el pecado y su peregrinar de retorno hacia Dios, su Ser. Ejemplarizado este peregrinar en la peregrinación del Pueblo de Israel a través del tiempo en su recorrido desde la salida de Egipto hacia la tierra Prometida.
Es un libro que debe ser leído con ánimo de reflexión y amplitud de espíritu, despojando a la Sagrada Escritura de toda relación con una denominación religiosa particular. La Sagrada Escritura contenida en la Biblia es patrimonio universal del hombre y no de alguna religión en especial. Es un mensaje del Ser Supremo para que los seres humanos, sin distinción de raza, pueblo o religión, podamos tomar conciencia de nuestros actos y elecciones a través del ejemplo concreto contenido en la historia de hombres y mujeres que nos han precedido en la fe en el único Dios y en su lucha por ser fieles a las exigencias de la fe que se manifiestan en la conciencia
Peregrinación del Pueblo Dios
La consumación de “Los Tiempos”(extracto)
La apertura del sexto sello indica el momento en que la Iglesia, las almas fieles a Cristo, recibirá una nueva comunicación del Espíritu en atención a los méritos de los justos del Nuevo Testamento (después de Cristo). Y el Espíritu ungirá, con el poder de lo alto, a los apóstoles de los últimos tiempos y así los confirmará. Será un nuevo Pentecostés con una manifestación superior al primero porque es ahora la plenitud del Espíritu en la tierra. Cielo, purgatorio e infierno estarán en la tierra; por eso dice que “el cielo se enrrolló como un libro que se enrrolla”. Muchos creerán entonces que ha llegado el fin del mundo porque verán todos los hombres la señal de Dios y su trono en el cielo (como dice la Escritura); y el mundo, la tierra toda se conmoverá; pero esto no es sino la separación de los espíritus. El mundo se estremecerá de terror, pero pasado el momento de la conmoción los impíos reafirmarán su incredulidad al ver que todo parecerá una ilusión, una catástrofe más, como tantas ha habido en el mundo. Y los que estarán pasando su purgatorio en la tierra por no haberse decidido todavía por Dios solo, a vivir de la fe, sufrirán un gran tormento al ser conscientes de la Luz que se manifestó y, al mismo tiempo, de las tinieblas en que viven, mientras los justos estarán viviendo su cielo en la tierra, confirmados en el AMOR : «Hoy he quitado de sobre vosotros el oprobio…» (Págs. 679 a 682).
La Bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas (extracto).
Los hombres que han elegido a la criatura, el humanismo, quedándose en su vida natural, realizarán todo cuanto se han propuesto, pero no hallarán jamás la felicidad ni la paz interior. Lograrán, sí, una paz material ficticia, basada en el equilibrio de intereses humanos, pero esto será para consumar su iniquidad. Cuanto más avancen en el conocimiento y la posesión de las fuerzas psíquicas de su naturaleza, las cuales les están siendo sometidas por Dios para que consumen su obra, más oprimidos se sentirán por esas mismas obras que realizan. Y un invento creará la necesidad de otro invento, un poder la necesidad de otro poder, y así sin llegar jamás a la saciedad de sus ambiciones, que serán cada vez mayores hasta llegar a la desesperación. Cuando el hombre haya vencido a la muerte corporal (haciendo inmortal su cuerpo) es porque ha llegado el momento de su condenación; entonces deseará morir y no le será dado, pues el espíritu que ha aceptado ha sido condenado en su cuerpo y aquél no puede morir en el sentido de la muerte corporal.
Es al espíritu a quien se condena en la carne; y “la carne”, la vida natural del hombre es condenada con el espíritu de iniquidad, pues la vida divina (sobrenatural), imagen del Verbo, le habrá sido quitada con Aquel que rechazó, el Espíritu Santo –esa Vida le sostiene pero no le penetra–. Es la perfecta justicia de Dios con sus criaturas libres, ángel y hombre, dando a cada uno lo que eligió: en este caso, quedarse en sí mismo.Para las almas que todavía no se hayan decidido por ”la criatura” con olvido del Creador, es la llamada que vemos en el Grabado (12) al margen izquierdo, debajo de la línea de fuego, circundado por un cordón rojo:«…salid de en medio de ellos y apartaos, dice el Señor; y no toquéis cosa inmunda, y yo os acogeré y seré vuestro Padre, y vosotros seréis mis hijos y mis hijas, dice el Señor Todopoderoso» (II Cor 6, 17-18).
Las siete cabezas de la Bestia indican la plenitud del espíritu de iniquidad y la desarmonía que existe en su “cuerpo”, su reino, reino de confusión, porque es la acción egocéntrica, espíritu de disgregación, y cada uno quiere estar por encima del otro y así se manifiesta este espíritu en los hombres de quienes toma posesión.
La cabeza principal, que se apoya en un cuerpo de hombre, significa el poder civil y eclesiástico –pues tendrá su iglesia y “se sentará en el lugar santo”, “el templo de Dios”, como dice San Pablo–, el cual se manifestará con apariencia de bondad apoyado en la “letra” de la palabra de Dios, pero no en el Espíritu ; un lobo con piel de cordero.
El cuerpo representa el “hombre de iniquidad”, encarnación de la acción angélica egocéntrica, reactivada por los seres humanos, la “ciencia del bien y del mal”: el “espíritu del mundo”, manifestándose en el ser humano que creará e implantará un sistema humanista-egocéntrico mundial, apoyado en los valores naturales humanos.«Aquí está la sabidurá. El que tenga inteligencia calcule el número de la bestia, porque es número de hombre. Su número es seiscientos sesenta y seis» (Ap13,18).
Las siete cabezas representan a las “Instituciones”. Instituciones que ejercerán el poder mundial, poder orientado por el “espíritu del mundo” y apoyado en el sistema humanista-egocéntrico mundial (págs. 696 a 698).
Peregrinación del Pueblo Dios