Es la respuesta a la pregunta que cada uno se hace: ¿En qué consiste vivir el Evangelio? Es la vida de Jesús con la Madre en cada ser humano que, cumpliendo la Voluntad del Padre, alcanza la progresiva transformación de su vida natural a la Vida Divina.

• Datos de Edición

TIPOGRAFIA HISPANO-ARABIGA del Arzobispado de Tánger,
Madrid-Tánger 1971.
Editado en español (edición original),
en italiano e inglés.
Pp. 584 14.5 x 11

• Descripción de la Portada

        «También es semejante el Reino de los Cielos a una red que echa en el mar y recoge peces de todas clases; y cuando está llena, la sacan a la orilla, se sientan, y recogen los buenos en cestos y tiran los malos».   (Mt 13, 47-48)
    El cristiano que no vive el Evangelio es como un pez fuera del agua, no podrá “vivir” mucho tiempo.
    Lo único positivo para Dios es el Evangelio, pues éste es la vida de Su Hijo en la tierra y el Reino de Dios es consecuencia de esa “vivencia”.
    Ningún alma podrá entrar en el Reino de Dios si no es mediante la vivencia del Evangelio, si no lo vive totalmente en la tierra tendrá que “vivirlo” en el Purgatorio.
No es cristiano el que recibe el bautismo solamente, sino el que vive la vida de Cristo.
    Las órdenes religiosas hoy, son como lagunas secas donde quedan algunos “pocitos de agua” en que “agonizan” algunos pececillos; para éstos que no han muerto todavía es la llamada del Señor:
    «Cumplido es el tiempo, y el reino de Dios está cercano; arrepentíos y creed en el Evangelio»  (Mc 1,15).
Su llamada se extiende también a todas las almas de “buena voluntad” que padecen “hambre y sed” de Verdad, Justicia y Amor.

• Extractos

Viviendo el Evangelio con la Madre, significa vivir la negación propia en identificación con la Voluntad de Dios. Esa fue la vida de Jesús de Nazaret quien nos trae, no con palabras sino con la vida misma, la “Buena Nueva” del Reino de Dios. Reino que se inicia en El y debe manifestarse en nosotros a medida de que cada ser humano vaya consumando su poder de elección, a través de la negación de su yo-egoísta, afirmando su libertad en su único y verdadero Ser, Dios.

    Ese “programa” de vida realizado por Jesús y todos aquellos seres humanos que han cumplido las mismas condiciones de negación propia para vivir en y de la Voluntad de Dios, lo encontrarás en esta páginas cuya lectura te lleva a reflexionar tu propia vida y la elección que debes hacer, porque “cumplido es el tiempo y el Reino de Dios está cercano; arrepentíos y creed en el Evangelio”, la Buena Nueva que hoy se te anuncia.

    Este libro está formado por una selección de pasajes evangélicos particularmente significativos, colocados en un determinado orden y a los que sigue siempre un texto, generalmente breve, al que no sabríamos dar otro nombre que el de “aclaraciones”. No se trata en ellas de hacer un comentario exegético, literal, histórico o piadoso, ni de explicaciones a algunos pasajes al estilo, por ejemplo, de las explicaciones de los evangelios dominicales; es traer la vida de Jesús a nuestra vida para que se dé en nosotros lo que se dio en él.

    La vida de Jesús es la realización de los designios de Dios que en estos libros nos son dados a conocer a lo que para culminarlos hay sólo que añadir nuestra identificación con ella “viviendo el Evangelio”. En esto habrán quedado realizados los Designios de Dios sobre la Creación y sobre el hombre y la cooperación nuestra, de cada uno, en la OBRA de Dios. A esta luz y en continuación con todo lo que en los libros se decía Jesucristo es la Voluntad del Padre que se nos manifiesta en el Evangelio continuando su acción y presencia en nosotros por el Espíritu en la Palabra. 

    “¡La palabra de Dios es Vida!, pero nosotros no podemos recibir esa ‘vida’ sino a medida de nuestra ‘muerte’. Mientras permanezcamos en nosotros mismos, ‘nuestra vida’, no podemos recibir esa ‘Vida de Dios’, que se nos da por su palabra”. El modo por el que sobre la vida de Jesús, como nos es dada a conocer en los Evangelios, en la que se nos manifiesta a nosotros la Voluntad del Padre, ha de ir pasando a nosotros esa Vida, en la anulación de la nuestra hasta desaparecer “pues quien quiera salvar su vida, la perderá, y quien pierda la vida por mí y el Evangelio ése la salvará” (Mc.8, 35) constituye el argumento de este libro.La vida en Cristo no consiste en otra cosa que en hacer, a imitación de Jesús, la Voluntad del Padre en todo momento. A esta identificación de vida no se puede llegar por otro camino que “viviendo el Evangelio”. Esta vida se manifiesta en un proceso de liberación de las criaturas y en ellas de la esclavitud al enemigo.

    Sólo el Espíritu con su acción puede irnos librando y vaciando de ellas para actuar en nosotros como actuó en Jesús y que así “la vida de Jesús se manifieste también en nuestra carne mortal” (II Cor. 4, 11). “Solamente viviendo la pureza del Evangelio podemos liberarnos aquí en la tierra del ‘yugo’ o esclavitud del pecado, porque esta ‘vivencia’ sería la identificación con Cristo quien nos dará su Espíritu Santo”. Estas palabras, que abren la tercera parte del libro, resumen mejor que cualesquiera otras el contenido de la OBRA del Espíritu Santo en nosotros, del que la humanidad ha recibido las primicias, y que coronará la OBRA de Dios. La forma en que esto ha de realizarse la tenemos en Cristo con quien hemos de identificarnos “viviendo el Evangelio”.

    La naturalidad y simplicidad de lenguaje con que está escrito este libro le hace apropiado para dar luz a toda clase de personas. Sobre todo aquellas de buena voluntad que sinceramente buscan a Dios, encontrarán en él la luz que necesitan para los momentos de confusión en que nos hallamos.
                                                                                    José Barriuso.

 

Scroll to Top